Se sonrieron y se investigaron las ropas, las miradas. Se imaginaron los cuerpos, se estudiaron las caras, los olores, los alientos respectivos a vodka y a ron. Se intercambiaron besos, se palparon los calores, se conocieron por dentro, se llevaron a la boca historias de pasado y reflexiones presentes y alguna que otra cosa menos abstracta. Se midieron, se compararon con otros y otras, se contaron los pelos, las pecas, los lunares, los granos...se amaron o dudaron al menos de su amor durante alguna explosión de risas y de besos. Se abrazaron fuerte y se escucharon. Se lastimaron, aunque casi no lo notaron. Se soñaron dormidos y se hicieron día.
Sin vodka ni ron, se sintieron distintos, se olieron a mañana, a día cotidiano diferente, a frío...Se vieron más pelos, más lunares, más pecas, más ojeras, más aliento a resaca. Se encontraron perdidos en un hoy sin mapa y se fueron. Aún hoy se recuerdan y se preguntan si fue el sol el culpable de aquella despedida.